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27 del 05 de 2019

In memoria... Antonio Montejano


Seguro que a muchos lectores de este encomiástico panegírico, quizás les sorprenda que yo hable de una persona fallecida recientemente. No me sustraigo ante la invitación de La Sierra a escribir unas palabras de adiós para mi amigo Antonio Montejano López. Creo que nos conocimos allá por el año 1965, haciendo el cursillo "por imperativo legal"(como dicen ahora muchos políticos al prometer la Constitución), en Alborache, para obtener el título de instructor Elemental del Frente de Juventudes. Cerca de cien maestros de la comunidad, durante un mes estuvimos recluidos en el albergue, "aprendiendo lo que ya sabíamos", a decir de Antonio, con quién trabé sana amistad. Su carácter, su hacer diligente, su inteligencia práctica y su "meninfotisme político" del momento, me hicieron valorar una amistad que durante treinta y cuatro años ha sido fiel a unos principios de educación, cultura, arte, y familiaridad, compartidos.
Con Antonio, hice varias exposiciones de pintura. Su criterio a la hora de valorar el arte era exquisito; buena prueba de ello la he podido comprobar.
En el aspecto literario, Antonio confió más en el amigo que en el crítico que pretendía fuera yo al enviarme sus trabajos para saber mi opinión, cotejar detalles, calibrar la veracidad de la información que más tarde aparecería en sus novelas, una trilogía de novelas negras: De dificil salida (2008), De grises y negros (2011), y De confesiones (2016). Misterio, sexo, morbosidad, muertes... todo ello enmarcado en lugares conocidos, concretos, cercanos, como se retratan al desarrollar la acción, bien en Valencia, Enguera o Alberique, su pueblo natal.
Anteriormente escribió en el año 2002, en valenciano, su novela erótica Diari d´un jove en cap de setmana, y en el año 2013 publicó, también en valenciano, dos novelitas cortas: Un dilluns ben estrany y Liker du grieg?
Óperas, Exposiciones, Conciertos sinfónicos, Ballets, Cine, Teatro, Viajes, llenaban su espíritu inquieto, siempre acompañado de Finuca, su esposa, su ángel tutelar en esta última etapa de su vida, llevada con resignación, con consciencia de lo que se le venía encima.
Su sensibilidad, siempre a flor de piel, te hacía escucharle dando los mínimos detalles físicos de la persona en cuestión de la que explicara su actitud. Sus manos ayudaban, sus gestos imitaban y sus ojos vivarachos escondían una ironía rica en matices.
Julia y Toni, sus hijos, siempre tendrán una referencia artística, de humanidad, de cultura, lo mismo que los alumnos de los colegios en donde impartió docencia. Sus nietos, Sile, Tono, Guillén y Arnau le echarán en falta mucho tiempo, pues era el abuelo motor de ilusiones, de juegos compartidos, de imaginación desbordante y de amor sin límites, para todos ellos, con amorosa dedicación absoluta.
En fin, Antonio, perdona haya abusado de nuestra entrañable amistad para relatar sucintamente algo de tu intimidad y así dar a conocer tu rica personalidad.
A los tuyos, familiares y amigos les digo que tú, no te has ido del todo, que estás haciendo un viaje estelar, que tu colorista paleta está pintando con colores alegres y vivos un espléndido cuadro rodeado de nubes blancas, que estás escuchando en primera fila a un coro de ángeles, que sigues esparciendo desde allá arriba mensajes educativos de paz y solidaridad, y que nos pides no lloremos tu ausencia pues desde la "otra orilla" nos quieres ver felices, sobresaliendo en los estudios, o en los deportes, o en la música... en todos los valores que supiste inculcar a tus nietos.
Descansa en paz.
José Antonio Palop Ibáñez


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